Una piel más bonita empieza por el conocimiento.
Conoce tu piel. Elige un jabón mejor
«Una piel sanano tiene por qué estar impecablementelimpia»
Toca cada signo «+» para descubrir tres datos sorprendentes sobre el jabón.
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El jabón no actúa como un desinfectante.
En cambio, las moléculas de jabón se adhieren a la grasa, la suciedad y los microbios de la piel.
Al enjuagarte con agua, esas partículas se desprenden y se eliminan.
Por eso, según estudios internacionales de salud pública, lavarse bien las manos con jabón puede reducir la transmisión de enfermedades infecciosas hasta en un 30-40 %.
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Tu piel produce de forma natural unas sustancias grasas llamadas sebo.
Estos aceites ayudan a:
• mantener la humedad
• reforzar la barrera cutánea
• proteger los microorganismos beneficiosos que viven en tu piel
Una limpieza excesiva o el uso de jabones agresivos pueden eliminar estos aceites más rápido de lo que tu piel tarda en reponerlos.
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El jabón tradicional se elabora mediante un proceso denominado saponificación.
Esta reacción se produce cuando los aceites o las grasas se combinan con una sustancia alcalina.
El resultado son moléculas de jabón capaces de unirse tanto al agua como a los aceites, lo que permite eliminar la suciedad y la mugre con un simple enjuague.
Esta fórmula se lleva utilizando desde hace miles de años para fabricar jabones en pastilla.
Empieza el día con la piel protegida.
Cuanto mejor conozcas tu piel, mejores decisiones tomarás sobre lo que entra en contacto con ella.
Diseñado con esmero para realzar lo que más importa.
